La escena que faltó en ¿Qué culpa tiene el niño?

No me lo tomen a mal, me reí mucho con la película y hasta me conmoví en las escenas donde había que sentirse conmovido. Pero hay algo que me molesta mucho y que creo que debo poner por escrito porque siento que habría que dejar algún antecedente en el vasto universo del internet y seguramente no estoy sola ya que se refiere a un problema que nos afecta a todos. Pero primero, si no han visto la película, este texto está lleno de spoilers porque sin ellos no tendría sentido así que en serio, deténganse ahora y vayan a verla para poder leerlo después.

– SPOILER ALERT –

¿Listos? En serio, voy a contar literal el argumento, el final y todo sobre la película así que si deciden seguir, es bajo su propio riesgo

– SPOILER SPOILER SPOILER –

Luego no se quejen.

Cualquiera que vea cine de absolutamente todo tipo se dará cuenta que ¿Qué culpa tiene el niño? sigue la premisa de Knocked up (y de otro par de películas mexicanas pero para efectos de esta reflexión nos sirve Knocked up o Ligeramente embarazada) desde que ve los videos promocionales. Una chica en una borrachera tiene sexo con un chico que en cualquier otro estado mental, no hubiera sido de su agrado y se embaraza. A cualquiera le pasa.

SPOILER ALERT: Si no han visto Ligeramente embarazada, no sigan leyendo.

En Knocked up el personaje de Alison (Katherine Heigl) es una presentadora de TV prometedora y en una noche de depresión y borrachera se acuesta con un gordito buena onda que no hace nada con su vida más que buscar escenas de mujeres mostrando los senos y fumar marihuana (Seth Rogen). En ¿Qué culpa tiene el niño? Maru (Karla Souza) en una noche de depresión y borrachera se acuesta con un muchachito de 21 años (Ricardo Abarca) que llega a la fiesta acompañando al dealer de uno de los anfitriones. Hasta ahí vamos bien. Hasta ahí las historias van más o menos parecidas y serán más o menos parecidas excepto por una pequeña pero muy importante diferencia: en Knocked up hay una escena en donde Rogen, borracho, está tardando mucho en ponerse el condón, hay un problema de comunicación e interpreta un “hazlo de una buena vez” como un “bota el condón y tengamos sexo” en vez de un “ponte el jodido condón y tengamos sexo”. Esa escena no existe en ¿Qué culpa tiene el niño? y para mí eso hace toda la diferencia.

Porque mientras en Knocked up estamos lidiando con un embarazo producto de un error de comunicación y estado de ebriedad de los involucrados, en ¿Qué culpa tiene el niño? nos dan a entender que el embarazo fue producto de una violación. Si, dije violación. Y no soy la única que lo piensa, en la misma narrativa de la película el personaje de Souza en más de dos ocasiones le reclama al padre de su hijo que “se la cogío”, que lo que le había hecho era violación. En todo momento el lenguaje de los personajes hacen referencia al incidente como que el chico se había aprovechado de la chica. Esto es clave en el argumento ya que durante toda película el personaje de Renato, interpretado por Ricardo Abarca, se la pasa tratando de redimir su “abuso”, de demostrar que es un buen muchacho, de hacer las cosas bien.

Por un lado, porque además de hacerlo sentir culpable, también le hacen saber que un muchacho de su condición no merece tener conexión alguna con la hija de un político, con una “niña bien” y si no se puede ganar su cariño y respeto con dinero, se lo tiene que ganar con acciones. Y entonces Renato ya no fuma, toma poco, se pone a estudiar, se pone a trabajar y románticamente empieza a grabar un video para justificar la existencia del bebé sin tener que contarle que fue resultado de una noche de borrachera porque nadie quiere decirle eso a su hijo. El personaje de Abarca se esfuerza por ganarse el amor de Souza y el respeto de su familia y amigos de abolengo y cuando el video está terminado Maru (Souza) -en un acto de falso feminismo- le pide a Renato (Abarca) que sea su novio de verdad. Es obvio que todo está perdonado, que el niño vendrá al mundo en un ambiente familiar de amor, chistes y convivencia típicamente mexicano (y muy a pesar de la diferencia de clases).

Tal vez es porque estamos en México y entonces todo se nos pasa entre tanto chiste de clasismo y manipulación machista de esa a la que ya estamos acostumbrados: que la niña bien se tiene que casar porque ¿qué va a decir la sociedad?, que una mujer no puede ser mamá soltera, que cómo crees que vas a abortar, que cómo vamos a dejar a los niños pobres sin techo, que mira que buenas están las amigas de tu mujer, que vamos a ponerle el cuerno a la mujer, que la corrupción es pan nuestro de cada día, que ¿Qué culpa tiene el niño?, etc. Lo que si me perturba es que cuando nos acercamos al final, cuando ya decidimos ignorar todo lo que está mal en este mundo porque hay hombres buenos y nobles que se pueden ganar nuestro corazón a base de buenas acciones (flores, un viaje a Acapulco) y esfuerzo, Gustavo Loza (director y guionista) decide darnos una última lección de ética con un último chiste cuando el niño nace: el bebé tiene rasgos asiáticos y no se parece a Renato (su papá).

En los últimos minutos de la película nos hacen MUY EVIDENTE que el niño no es ni por equivocación hijo de Renato sin embargo, como es un hombre muy correcto y está enamorado de Maru, decide hacerse responsable del niño aunque sea obvio para todos que no es suyo. ¿Ya podemos volver al tema de la violación? Las amigas de Souza revisitan el álbum de fotos de la fiesta en donde todo comenzó y entre las fotos y flashbacks que nos permiten recolectar los tokens que -hábilmente- nos dejaron durante toda la película, inmediatamente identificamos al padre del niño. Esta regresión en la historia está diseñada para que todos nos vayamos con una sonrisa de satisfacción en la cara porque pobrecita Maru que no supo ni con quien se metió, afortunadamente ya tiene al amor de su vida, con el que puede criar al niño. Y luego vienen más chistes de convivencia familiar muy a la mexicana.

Yo no salí con una sonrisa de satisfacción. Yo, dos días después de haberla visto, sigo pensando que la película es sobre una violación no denunciada como muchas otras en este país porque hay muchas otras maneras de “resolver el problema” sin denunciarlo a las autoridades. Puedes abortar, puedes casarte con el papá del niño (y enamorarse en el mejor de los casos), encontrar un hombre que te quiera con todo e hijo, contar con que tu familia te apoya y como sea te mantiene poquito. Todo porque se les olvidó o no se les dio la gana poner una escena en donde Souza aunque estuviera ahogada en alcohol, estuviera de acuerdo en tener sexo con el personaje misterioso en su cama. Vamos, podían haberla puesto en el orgasmo absoluto y dejarnos ver un tatuaje o alguna otra cosa genérica que les permitiera contar su chiste, podían haberla puesto a ella iniciando el sexo con un hombre irreconocible aplicando los bonitos desenfoques o desnudos artísticos pero no. Lo que vimos fue a un grupo de personas ebrias, donde los hombres buscaban la manera de meterle mano a las mujeres, de robarles un beso, de llevarlas a la cama. Vimos a Souza arrastrarse borracha hasta su cuarto y luego cruda al otro día sin saber que había pasado. Hasta vimos al evidente padre del hijo (o sea el violador) metiéndole mano a las otras dos amigas en la playa y luego pacientemente esperando junto a la puerta del cuarto de hotel de Maru a ver que más agarraba.

Si el mismo guión no hubiera incluido en su lenguaje el tema, me sentiría mejor. Podría haber asumido que lo que pasó fue sexo de borrachos y que Maru se había acostado con el asiático feo porque después de una botella todos se ven más guapos, pero no puedo. No puedo tampoco sentirme mejor con las lecciones de “está bien ser mamá soltera” porque pienso que hay muchas mujeres a las que violan y no las dejan abortar, que las corren de su casa, que pierden estatus y dejan de ser “casaderas”. Todo porque a Gustavo Loza se le olvidó que para que el chiste del sexo y sus consecuencias en una borrachera sea equitativo y no nada más “cogerse” a alguien porque puedes, tiene que ser consensuado y de preferencia la mujer no tendría que estar inconsciente al borde de no recordar con quién se fue a la cama o si tuvo sexo con alguien para empezar.

Si leyeron esto sin ir a ver la película lamento haberles arruinado las risas para cuando se decidan a verla (igual se pueden reír de otras cosas). Si la vieron y les arruiné su buen humor, les pido disculpas, es que no quiero que este tipo de omisiones sigan sucediendo o se tomen tan a la ligera. Porque no quiero que a algún chavito en Veracruz o en Chihuahua (en cualquier lugar de México pues) se le ocurra que es gracioso cogerse a una chica linda que está borracha y luego ganarse su amor porque así lo vio en el cine y así le contamos que es el romance de película. En fin, de verdad que es una pena porque me alegra que se haga más este tipo de cine, porque soy fan de las RomComs mexicanas hasta cuando son muy malas pero insisto, había que ponerlo por escrito porque seguramente no soy la única que lo piensa.

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