3 maneras de ¿celebrar? el día internacional de la mujer

Siempre ha sido un debate celebrar, felicitar o recordar los motivos por los que se conmemora el 8 de marzo como el día internacional de la mujer. La realidad es que este es un día para reconocer la importancia del género y su logros a lo largo de la historia porque si hay que reconocer que la lucha ha sido (y seguirá siendo) larga y tediosa. Como nunca nadie se va a poner de acuerdo sobre si se vale o no felicitar y yo no estoy en contra de esas mujeres a las que si les gusta el reconocimiento de su existencia en este día, aquí tres sencillas maneras de hacerle saber a la comunidad de mujeres que ustedes son solidarios con la celebración y lo que representa, porque todavía nos falta mucho por lograr.

Eliminemos estereotipos

Y dejen de pedir tonterías. O de esperar tonterías. Tanto hombres como mujeres. Esto se trata de hacer un compromiso con uno mismo de dejar de asumir comportamientos tradicionales del sexo opuesto. Como que las chicas deben saber cocinar o limpiar la casa o los chicos saben más de autos. Dejen de decir que deberíamos usar maquillaje más seguido o de asumir que hacemos ejercicio porque queremos vernos bien para alguien. A veces tenemos ganas de hacer cosas porque se nos da la gana y otras veces es por alguien que nos gusta, ustedes no tienen que saberlo y no tienen por qué preguntar “¿por qué tan arreglada?”

Hablemos de igualdad de oportunidades

Esta también es en general, las mismas mujeres a veces dudamos de las habilidades de otras mujeres, o a los hombres les da “pena” hablar de los logros profesionales o personales de una mujer porque se lo puedan tomar a halago de micromachismo, enamoramiento injustificado o desacreditar el trabajo propio (como hombre). Hay veces que no es así, y hay veces que necesitamos todos saber que hoy por hoy hay mujeres que están haciendo muchas cosas muy bien. Por eso, si conocen a alguna mujer que sea muy buena en algo, que ustedes admiren o con la que les gustaría trabajar por algo más allá de su físico, háganselo saber. Y si tienen una buena relación con sus jefes y son hombres, hablen con ellos de la diversidad de género en sus empresas, de si hay o no equidad de salarios (háganlos sentir incómodos), de si hay algo que ustedes como hombres profesionistas podrían aprender de sus colegas mujeres, con eso ya tenemos algo ganado. 

Hablemos de sexo y de nuestros periodos

Esta es la más importante y es para hombres y mujeres por igual. Si de verdad quieren mucho mucho reconocer la importancia de la equidad de género, empecemos por perderle el miedo al tema hablar sobre la menstruación en público y quitemos el tabú de asumir que aquella a la que no le da pena hablar de sexo es una fácil y la que no es una “niña buena” (otro día hablamos de las “niñas buenas” y las “niñas malas”). Muchachos no les pido que anden por la vida preguntando a las mujeres libremente lo que les gusta en la cama o si ya les va a bajar pronto (porque eso es acoso dependiendo de contexto) pero ¿podría sugerir que hagan público con un tweet o un estado de Facebook que no le tienen miedo a la menstruación?

No digo que vayan y le pregunten a su mamá lo que se siente con la menopausia o que le digan a su hermana que les explique las ventajas de usar tampones pero tal vez si le hacen saber a las mujeres en su vida de esa manera tan pública que no les da miedo el tema, les pueden dar la paz mental o libertad de hablar del cólico que las mata de dolor en el trabajo sin que por eso crean que van a ser juzgadas por sus decisiones laborales, las ganas de echarse en posición fetal en su cama, sus intenciones de pedir ese segundo postre, sus escapadas al baño más de lo normal o pedir que los baños tengan un bendito bote de basura (SPOILER ALERT: no podemos tirar los tampones en el excusado por muy new age que quieran ser y tiren sus papeles de baño por el caño).

En serio, ya no tendríamos que andar escondiendo la toalla sanitaria o el tampón en la bolsa del pantalón o la manga del suéter, ir solas a la farmacia y preocuparnos porque no nos dan nuestros productos en una bolsa negra que le esconda al mundo que somos fértiles y saludables porque estamos en esos días del mes. Es más, solo prometan que si un día van al súper y su mamá o su hermana necesitan toallas sanitarias, son perfectamente capaces de pasar por ese pasillo sin caminar como si necesitaran un traje protector. Ya si conocen a alguien con quien se sientan más cómodos para hablar del tema y tienen dudas, pregunten. Tendríamos que poder comprar tampones con nuestros novios con la misma confianza con la que compramos condones. 

Con estos pequeños cambios de actitud, ya tenemos más terreno ganado.

Y para agradecer el esfuerzo, aquí un bonito playlist de mujeres buena onda variadito, muy muy clásico.