De la #Odisea2016, Proyecto Justicia y “el CSI mexicano”

Una vez alguien intentó entrar a mi casa a robar. Yo estaba adentro así que abrí la puerta y tuve la suerte de interactuar con el ratero y seguirle la conversación incómoda que me hizo, asustado de haberme encontrado de frente (porque así de mal me veo en pijama). Afortunadamente no me pasó nada y el tipo huyó. Una semana después, a la misma hora, mis vecinas no tuvieron la misma suerte y les robaron sus computadoras portátiles. Una de ellas recordó mi experiencia la semana anterior, me buscó y me llevó a hacer una declaración, hicieron un retrato hablado de la persona a quien le había abierto la puerta, tomaron huellas e inspeccionaron la casa de mis vecinas, misma en donde unos días después montaron una “estación de vigilancia”, me mostraron la foto “oficial” del tipo y luego, atraparon al ladrón. No recuerdo si mis amigas recuperaron sus cosas.

Casos de éxito como estos, en donde las cosas se hacen como Hollywood nos lo enseña en la pantalla, no pasan de eso, una historia que se nos olvida contar porque salió bien, porque no va acompañada de una queja sobre la negligencia o lo corrupto del sistema. #Odisea2016 es una serie de reportajes para ProyectoJusticia.org que relata varias historias sobre la lucha constante que es cumplir con el Sistema de Justicia Penal en México y las consecuencias que tendrán las últimas reformas en ello. Vale la pena dedicarle unos minutos a leer estas historias aunque no todas sean tan positivas.

Llamó mi atención la historia de los peritos de la Fiscalía Especializada en Atención de Mujeres Víctimas del Delito que son lo más cercano al CSI mexicano que hay. Su historia – infinitamente más cruda y compleja – me hizo recordar la mía. A veces, vale la pena acordarse que algo tan “insignificante” como una cáscara de cacahuate (o una anécdota dominguera), puede hacer la diferencia; y que hay gente frustrada que puede parecer “insignificante” trabajando en lugares olvidados, haciendo una diferencia.

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